martes, 11 de marzo de 2014

El alcohol te puede matar

 El ‘‘Botellón’’ es una moda que comenzó hace 10 años protagonizado por los estudiantes de las universidades que deseaban poder disfrutar de bebidas alcohólicas a buen precio y sin preocuparse luego de recoger. Esta actividad se solía hacer con la excusa de celebrar, el que promocionaba de curso, o con la de olvidar, el que debía repetir alguna asignatura.

Pero ahora todo ha cambiado; que es la fiesta de tu pueblo, pues qué mejor manera de celebrarla que con un ‘‘botellón’’, que es tu cumpleaños, pues de regalo un ‘‘botellón’’. Y es que nuestros jóvenes han llegado al punto de que se creen adultos y eso no es así. Nuestros adultos se pueden ir de tapas tomándose tres o cuatro copas de vino, dos o tres cervezas y no pasa nada, porque son adultos, pero ahí está el problema. Si tú le preguntas a un niño de por ejemplo cinco años ¿Qué quieres ser de mayor? Estoy completamente seguro que te responderá la profesión que realiza su padre ya que el ser humano está hecho para imitar los gestos de otros, a los que considera más inteligentes.
Pero nadie dijo que estos gestos fueran buenos ya que cuando te vas de vinos estás inculcando a tu hijo la filosofía de que el alcohol en pequeñas dosis no es malo. Y sí lo es, el alcohol es una droga aunque muchos sectores de la sociedad que lo vean como una bebida inofensiva. ‘‘El alcohol te puede matar’’, esta tiene que ser la filosofía que debemos inculcar a nuestros hijos ya que ellos no tienen la capacidad para saber ‘‘parar a tiempo’’, algo de lo que algunos adultos presumen tener.
Instaurar este pensamiento va a llevarnos tiempo, pero se puede lograr. Con apoyo de la administración que intensifique los controles al tendero que les suministra el alcohol, dando charlas sobre las consecuencias malignas de la ingesta de alcohol y con la puesta en escena de algunas actividades para sustituir a esas macrofiestas que se saldan con diez o doce jóvenes en el hospital cada noche.
Pero no todos los jóvenes son para borrachos juerguistas. Esos son los que vemos. También hay jóvenes sanos, deportistas, estudiosos, trabajadores, limpios, cívicos, voluntarios… en los que no nos fijamos y no porque no se lo merezcan sino porque el pastor siempre debe fijarse en la oveja descarriada y no a la que se encuentra en el redil de la buena ciudadanía.

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