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martes, 4 de marzo de 2014

EL PASO DE LA SEGUIRIYA


Entre mariposas negras,
va una muchacha morena
junto a una blanca serpiente
de niebla.

Tierra de luz,
cielo de tierra.

Va encadenada al temblor
de un ritmo que nunca llega;
tiene el corazón de plata
y un puñal en la diestra.

¿Adónde vas, siguiriya
con un ritmo sin cabeza?
¿Qué luna recogerá
tu dolor de cal y adelfa?

Tierra de luz,
cielo de tierra. 


miércoles, 19 de febrero de 2014

Generación del 27, de la República, del exilio

1. Generación del 27: Tradición y vanguardia

Un grupo de poetas jóvenes, muchos de ellos andaluces, se crían juntos en grupos de lectura, revistas (Revista de Occidente, Litoral), editoriales (a cargo de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre). Además, comparten formación en la Universidad de Sevilla, donde enseñaba Pedro Salinas, y casa en la Residencia de Estudiantes.
Investigan sobre la tradición literaria, rescatan los cancioneros populares y, a la vez, defienden la obra del Góngora, el poeta más barroco del Siglo de Oro, frente a sus detractores. Entran en contacto con las vanguardias artísticas e incluso promueven algunas, como el ultraísmo (Gerardo Diego).
Durante ese periodo de gestación se publican obras grandes, como Marinero en tierra de Rafael Alberti y el Romancero gitano de Federico García Lorca.


El mar. La mar.
El mar !Solo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti, Marinero en tierra



2. Generación de la República: Crítica y esperanza de otro mundo

Lorca se marcha con una beca a Nueva York, donde coincide en el tiempo con la gran crisis económica de 1929 (el "crack"). Durante ese tiempo compone su obra Poeta en Nueva York, a la que pertenece el siguiente poema:




LA AURORA

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre. 
Federico García Lorca, Poeta en Nueva York (1929-30)
Todos los poetas de la generación apoyan el advenimiento de la II República en 1931. Se comprometen en obras culturales, como las giras de la compañía de teatro universitario La Barraca, o en partidos políticos (socialista, comunista). Escriben en libertad. Inventan de nuevo el amor.

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».


Pedro Salinas, Versos 429 a 451, La voz a ti debida (1933)

3. Generación del exilio

Lorca es asesinado un mes después que se produjera el golpe militar del 18 de julio de 1936: la Guardia Civil lo sacó de la casa de Luis Rosales (otro poeta granadino, un poco más joven, falangista) y, de una u otra forma, lo hicieron desaparecer. Todavía no se ha encontrado su cuerpo.

Durante la Guerra Civil se exilian Pedro Salinas y Jorge Guillén. Al terminar, escapan la mayoría de los demás para no ser capturados y muertos, en dirección a Francia y, poco después, a América: México, Argentina, USA, etc.



LA PALOMA

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Rafael Alberti, Entre el clavel y la espada (1945)

Hay poetas que escriben su obra más madura en el exilio. Es el caso de Luis Cernuda, sevillano, quien se convierte en el más admirado de todos al cabo de veinte años, entre los jóvenes poetas que comienzan a escribir bajo el régimen franquista.

CONTIGO

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Luis Cernuda, Con las horas contadas (1950-1956)

PEREGRINO

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.

Luis Cernuda, Desolación de la quimera (1961)


jueves, 17 de octubre de 2013

La generación sevillana de la Revolución: una vida romántica con ideas neoclásicas

Índice: 

Introducción: liberales que sueñan con la Ilustración, a caballo entre dos épocas.
1. La generación sevillana de la Revolución: a caballo entre dos épocas
1.1. Contemporáneos de profundos cambios
1.2. Por su formación y sus ideales, eran ilustrados
1.3. Minoría selecta y desarraigada
1.4. La educación y el periodismo, medios del cambio
1.5. La Revolución de 1808: activismo liberal
2. El exilio liberal
2.1. Londres: buena acogida
2.2. Gibraltar: subversivos
2.3. Francia: afrancesados y patriotas
2.4. Portugal: Espronceda
2.5. El exilio promueve una visión romántica de España por los europeos

Introducción


Lo que sigue no es una exposición de mi cosecha sobre el tema, sino una selección de dos fuentes que pueden resultar útiles para entender la distinta cronología de la cultura española, con respecto a las ideas que circulaban por Europa.
La revolución liberal en España es propia y específica de nuestro país. Sus paralelos se encuentran, no en Europa, sino en la América Hispana de la Independencia. No pretendía destruirlo todo, sino reorganizar la sociedad para que fuera posible la Ilustración. Se enfrentaron a la monarquía absoluta, al feudalismo y a la Inquisición. Se preocupan más de educar que de implantar un gobierno o una dictadura revolucionaria. Quizá el más consecuente fuera José María Blanco White, porque, una vez exiliado, ya no podía regresar a un país que se cerraba tercamente a los cambios. Él fue el único que evolucionó hasta convertirse en un poeta romántico... en lengua inglesa.

Dedicated to S.T. Coleridge, Esq. By his sincere friend, Joseph Blanco White.

               MYSTERIOUS night, when the first man but knew
          Thee by report, unseen, and heard they name,
          Did he not tremble for this lovely frame,
          This glorious canopy of light and blue?

               Yet 'neath a curtain of translucent dew
          Bathed in the rays of the great setting flame,
          Hesperus, with the host of heaven, came,
          And lo! creation widened on his view!

               Who could have thought what darkness lay concealed
          Within thy beams, oh Sun? Or who could find,

               Whil'st fly, and leaf, and insect stood revealed,
          That to such endless orbs thou mad'st us blind?
          Weak man! Why to shun death, this anxious strife?
          If light can thus deceive, wherefore not life?


Oh noche oscura, si por vez primera
te viera yo venir, ¿no temblaría,
temiendo que esta clara luz del día,
este milagro azul se deshiciera?

Pero, si ya el lucero reverbera
al caer de la tarde, y la alegría
de mil estrellas nace, ¿negaría
que brilla más la creación entera?

¡Quién hubiera pensado, oh noche oscura,
que el propio Sol pudiera ensombrecerte,
tenerte entre sus rayos escondida!

Eres gloria de paz y de hermosura.
¿Por qué temer, entonces, a la muerte?
Igual que el Sol, ¿nos cegará la vida?

Traducción española de Esteban Torre

Noche misteriosa

Noche misteriosa, cuando nuestro primer padre supo de ti
por boca de Dios, y tu nombre oyó,
¿no le hizo temblar este hermoso marco,
esta espléndida bóveda de luz y azul?
Mas tras una cortina de traslúcido rocío,
bañado por las grandes llamas de Poniente,
llegó Héspero con toda la corte del firmamento,
y así vio el hombre ensancharse la creación.
Oh, sol, ¿quién podía pensar que tal oscuridad
se escondía entre tus rayos, o quién podía saber
que habiendo revelado ya hojas e insectos,
estuvieras tantas constelaciones ocultando?
¿Por qué entonces nos empeñamos en esquivar la muerte?
Si la luz puede engañar así, ¿por qué la vida, no?

Del libro, Poesía angloamericana. Antología bilingüe,
L’Eliana(Valencia), 2006.
© de la traducción, selección, introducción y semblanzas: José Silés Artés.


Observad que este poema romántico (nocturno, misterioso, sublime), tiene poco que ver con los tópicos sobre una "España romántica" que fabricaron los primeros "turistas" extranjeros: Carmen del novelista Merimée y del compositor de ópera Biset; el país de la Alhambra, las viejas leyendas de musulmanes y cristianos nobles, el machismo.
Ojalá que la generación actual, en 2013, no padezca ese alejamiento definitivo, y pueda regresar a una sociedad renovada. Ahora es mucho más posible que entonces, cuando el poder del Antiguo Régimen y los hábitos de obediencia ciega ("vivan las caenas") parecían invencibles.

Alberto Lista
1. La generación sevillana “de la Revolución”: entre el Antiguo y el Nuevo Régimen

1.1. Contemporáneos de profundos cambios

Esta generación bien pudiera llamarse de la Revolución, porque cuando ésta estalla en Francia (1789) cuando la edad media del grupo se aproxima a los veinte años; también podría calificarla de Ilustrada, puesto que las coordenadas intelectuales de sus integrantes están determinadas por dicha ideología; asimismo podría denominarse de la Transición, ya que todos viven plenamente el cambio del Antiguo al Nuevo Régimen; sin embargo opto por llamarla Generación de 1808 por varias razones. En primer lugar, porque dicha fecha marca un hito crucial en nuestra historia contemporánea; luego, porque en esos días la edad media del grupo se acerca a los cuarenta años, lo que significa que todos han terminado su formación, que todos están situados socialmente y que todos se ven obligados a tomar partido por unos hechos que determinarán su trayectoria posterior.

1.2. Miembros: minoría selecta y desarraigada

La Generación sevillana de 1808 está integrada fundamentalmente por trece hombres, siendo la diferencia de edad entre el mayor y el menor de catorce años. He aquí los integrantes:
Justino Matute y Gavina (Sevilla, 1764-1830), Joaquín Mª  Sotelo (Almería, 1766-Sevilla, 1831), José Marchena y Ruiz de Cueto (Utrera, Sevilla, 1768-Madrid, 1821), Manuel Mª del Mármol (Sevilla, 1769-1840), Francisco de Paula Castro (Sevilla, 1771-1827), Manuel Mª  Arjona (Osuna, Sevilla, 1771-Madrid, 1820), José Mª  Roldan (Sevilla, 1771-1828), Félix José Reinoso (Sevilla, 1772-Madrid, 1841), Eduardo Vácquer (Cádiz, 1772-Sevilla, 1804), José Mª Blanco White (Sevilla, 1775-Liverpool, 1841), Alberto Lista (Sevilla, 1775-1848), Francisco de Paula Núñez y Díaz (Sevilla, 1776-1832) y Manuel López Cepera (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1778-Sevilla, 1758). A estos trece hombres deben sumárseles dos epígonos: Fernando Blanco (Sevilla, 1786-1849), hermano de Blanco White, y Félix Mª  Hidalgo (San Fernando, Cádiz, 1789-Huelva, 1835), que, aunque menores de edad, participaron activamente con el grupo. Ciertamente no todos tienen la misma importancia en el terreno de las ideas, de la estética o de la historia, pero lo que aquí importa no es su papel individual, papel que en algunos casos (Blanco White, Lista, Marchena, Reinoso, Arjona y Mármol) ha sido objeto de estudio, sino su consideración como generación, su consideración como minoría selecta -y por tanto desarraigada- de una sociedad que le tocó vivir una de las épocas más interesantes y más desgarradoras de nuestra historia contemporánea.
[…]

1.3. Por su formación y sus ideales, eran ilustrados

En palabras de Lista, "el grande vínculo que a todos unía entre sí era el deseo de consagrarse a todos los progresos del saber y a los buenos principios en todas las facultades, señaladamente en las letras humanas". Salvo la publicación en 1797 de un tomo titulado Poesías de una Academia de Letras Humanas, publicación que al decir de Lista provocó "una verdadera revolución en el gusto y en las ideas de la sociedad culta de Sevilla", la incidencia en la ciudad de las actividades realizadas por el grupo es mínima, sin embargo, una vez superada su etapa de formación y ya asentados socialmente, emprenderán una serie de tareas que sí repercutirán ampliamente en la sociedad de su tiempo. Estas actividades se agrupan en torno a la docencia y la prensa. Todos padecen una "obsesiva preocupación pedagógica" y como herederos de la Ilustración entienden que la renovación española sólo es posible a partir de un profundo cambio de mentalidad. Esta modernización que pretenden no es nada fácil y, para abrirse paso en la selva de la ignorancia, han de combatir contra enemigos anónimos o contra adversarios declarados, es decir, contra un pueblo alejado de toda preocupación científica y adormecido por la inercia de la tradición, y contra ciertos segmentos sociales que en vez de abrirse a las luces se contentan con burlarse de ellas y vilipendiarlas. Un grupo de estos es el clero (que controla la enseñanza y la cultura), al que ellos pertenecen y del que recibirán las más duras críticas, pues nunca les perdonarán la transgresión del orden establecido. De este desarraigo (ser miembro y no ser reconocido como tal) nace lo que Abellán denomina "el conflicto del ilustrado", pues "al renegar de una línea considerada como la tradición del catolicismo oficial, muchos les hicieron aparecer como extranjerizantes (afrancesados) y enemigos del espíritu nacional".
Este conflicto irá aumentado con el paso del siglo, acentuándose trágicamente con la llegada de los franceses, momento crucial en la vida de estos hombres de iglesia que sufren más descarnadamente que otros sus problemas de fe y de política, pues se hallan entre dos fuegos: por un lado, su propio grupo social y la tradición católica, que nunca abandonarán, y, por otro, el compromiso ético con su tiempo que los llevan a adoptar posturas arriesgadas en personas de su condición.
Los devotos del nuevo espíritu científico, manifestado por la aceptación de la observación como único método capaz de comprender el mundo y por el rechazo del principio de autoridad, son una minoría, minoría a la que pertenecen los hombres del grupo sevillano, sin embargo, hay que advertir que luchan ya a contracorriente, pues si se educaron en los últimos años del reinado de Carlos IV, años en los que parece triunfar el programa del Despotismo Ilustrado, cuando intentan poner en práctica sus conocimientos y llevar a cabo sus sueños la revolución en el país vecino y el terror subsiguiente mediatizarán sus ideas porque provocarán que, larvadamente, comience a organizarse una vieja tendencia española que estallará con toda virulencia en los acontecimientos de 1808: [el rechazo supersticioso a los cambios venidos (supuestamente) "de fuera"].

1.4. La educación y el periodismos, medios del cambio social

Frente a esta tendencia ellos oponen la enseñanza como único sistema de salvación y la mayoría participará de alguna u otra manera en la enseñanza. Durante 1803 y 1804, Blanco White sirve sin retribución alguna la cátedra de Elocuencia y Poesía de la Sociedad Económica, que en 1806, a petición de Matute y según el plan establecido por el propio Blanco, crea la cátedra de Humanidades, atendida sucesivamente por Lista, que la deja al ocupar la cátedra de Retórica y Poética de la Universidad, y Reinoso. Si Arjona se nos manifiesta como un incansable fundador de academias y Mármol personifica el autodidactismo impenitente, Lista encarna el maestro que todos los ilustrados llevaban dentro, pues desde que a los trece años ocupó la cátedra de Matemáticas de la Sociedad Económica hasta su muerte en 1848 no hizo otra cosa que fundar colegios, enseñar, dar clases y educar a la mejor juventud de España, como dijera Larra.
[En concreto Alberto Lista fue el primer director del Instituto San Isidoro, vinculado a la Universidad de Sevilla y decano de los centros públicos en la enseñanza secundaria andaluza].
Más repercusión tuvieron como periodistas, actividad que se divide en dos momentos, antes y después de 1808, fecha que marca el límite entre una etapa estética-social y otra política. La primera gira en torno a un solo periódico, El Correo Económico y Literario de Sevilla, y abarca desde octubre de 1803 hasta mayo de 1808 […]

1.5. La Revolución de 1808: activismo liberal

La revolución de 1808, la invasión napoleónica y la guerra civil supusieron para el grupo sevillano, como para el resto del país, una falla en su vida y en sus actividades. El Correo desaparece y en su lugar lo ocupan otros periódicos. El más importante es el Semanario Patriótico, que en su etapa sevillana (del 1 de diciembre de 1808 al 31 de agosto de 1809) dirigen Antillón y Blanco. Al decir de Alcalá Galiano era un periódico muy próximo a las ideas francesas de 1789 y "el más preciado y respetado, y el que más influjo ejercía". Para Moreno Alonso es "el exponente más representativo de la revolución ideológica con anterioridad a la reunión de las Cortes". El Semanario se convirtió en el órgano de las doctrinas más avanzadas, en el defensor de la libertad y de la igualdad de todos los españoles, en un creador de opinión como nunca se había conocido hasta entonces en España, opinión que al radicalizarse dio lugar a que la Junta Central, temiendo males mayores, lo cerrara. Sin embargo su semilla arraigó en Sevilla, pues en torno al periódico creció una tertulia en la que junto a Blanco encontramos a sus viejos amigos Arjona, Reinoso y Lista, que, tras el cierre y alentado, protegido y financiado por la Junta, funda El Espectador Sevillano (del 2 de octubre de 1809 al 29 de enero de 1810) publicación de carácter doctrinario-político y signo liberal creado expresamente para explicar los fundamentos del parlamentarismo con el fin de preparar la monarquía constitucional. Otro periódico es A Sevilla libre, fundado por López Cepera en 1812 tras el abandono de la ciudad por las tropas francesas.

Fuente: Juan Rey, “Los escritores sevillanos en el tránsito del Antiguo al Nuevo Régimen”, Cauce, 13, 1990: http://cvc.cervantes.es/literatura/cauce/pdf/cauce13/cauce13_09.pdf



2. El exilio liberal

Los liberales sufrieron un largo y repetido exilio, que se inicia en 1814 y se repitió en 1823; y al que salieron tanto los afrancesados (Juan Antonio Llorente, Juan Meléndez Valdés, Leandro Fernández de Moratín, Alberto Lista, Mariano Luis de Urquijo, etc.) como los patriotas gaditanos.

Primer número de El Español (1810), publicado en Londres por Blanco White

2.1. Londres
Los liberales escogieron sobre todo Londres, varios de ellos bajo la protección de Lord Holland (los anteriormente citados, otros previamente expatriados, como José María Blanco White, y muchos otros: Antonio Alcalá Galiano, Joaquín Lorenzo Villanueva, Jaime Villanueva, José Canga Argüelles, Vicente Salvá, Antonio Puigblanch, Francisco Javier Istúriz, etc.).

2.2. Gibraltar
Otros eligieron Gibraltar, cuya proximidad les permitía intervenir en las conspiraciones insurreccionales (la de Torrijos, 1831; por las mismas fechas fue ajusticiada Mariana Pineda, que se convirtió, como Torrijos, en un mártir mítico para los liberales españoles), y donde también posteriormente tuvieron origen algunos evangelizadores protestantes (que pudieron entrar en España tras la revolución de 1868: Juan Bautista Cabrera, Manuel Matamoros).



Fusilamiento de Torrijos, pintura de historia de Antonio Gisbert, 1888.
Mariana Pineda

2.3. Francia: afrancesados y patriotas

También fue Francia un destino muy elegido, donde llegaron a convivir afrancesados y patriotas (en ciudades como París y Burdeos -donde pasó sus últimos años Goya, en contacto con Leandro Fernández de Moratín y un grupo de españoles entre los que estaban comerciantes y financieros como Juan Bautista Muguiro y Martín Miguel de Goicoechea, que emparentó con el pintor-).

2.4. Portugal

En Portugal se radicó otro grupo de exiliados liberales españoles. En la colonia española de Lisboa conoció Espronceda a la que sería su mujer, Teresa Mancha, hija de un militar liberal exiliado (1826-1827).

2.5. Los exiliados promueven (nostálgicamente) la visión romántica de España por los europeos

La diáspora liberal española fue decisiva para la internacionalización de la clase política y la difusión de ideas y prácticas políticas, en ambas direcciones (los españoles se impregnaron de la cultura europea al tiempo que exportaban una particular imagen romántica de España -exotismo- y suscitaban un interés serio por su estudio -hispanismo-). La difusión exterior de la Constitución de Cádiz de 1812 fue tal, que llegó a imponerse como modelo constitucional para en las revoluciones de 1820 en Portugal e Italia.